Estamos a menos de 12 días para la cita mundial del #12M15M y todos estamos ansiosos por la gran oportunidad de que entre todos logremos un cambio global o, al menos, el inicio de una revolución lenta pero irreversible hacia una democracia plena. Sin embargo, nos ha llamado la atención alguna noticia como esta de ElPaís, en la que se comentó que DRY (Democracia Real Ya) se “dividía en dos”, debido a que algunos activistas decidieron formar una asociación con el mismo nombre (ElPais). Según el comunicado oficial de DRY, se trató de una decisión unilateral, ya que no fue apoyada por consenso (ver más detalles). De hecho, DRY se define como una red totalmente horizontal, sin líderes ni representantes (ver entrevista, NODO50). Si bien, existen críticas sobre el funcionamiento de DRY: al parecer algunos comunicados y expulsiones se habrían realizado sin votación previa (ver fuente1, fuente2).
A título personal, pienso que la constitución de la “Asociación Democracia Real Ya” tuvo un grave error: tomar el propio nombre de DRY sin un consentimiento consensuado. Probablemente es legal puesto que no está registrado, pero evidentemente no es ético. Y en la defensa de una democracia plena, la buena ética es muy importante. Este punto ya eclipsa de por sí las posibles buenas intenciones que pudiese tener dicha asociación (que probablemente las tenga). ¿Pero hasta qué punto es un simple error humano? ¿Ha habido malas intenciones o ha sido una simple disputa de marcas? Evidentemente, debemos apelar al principio de la presunción de inocencia, pero cualquier lector puede sacar sus propias conclusiones, que pueden diferir lógicamente de las que aquí se comparten.
Daré algunos datos. Ayer estuvimos hablando algunos miembros de la Asamblea Virtual del 15M del siguiente PDF sobre las estrategias de difusión de DRY 2.0 (ver enlace). Además, pudimos contactar con la autora vía twitter, y se confirmó la veracidad del pdf. El documento tiene una de cal y una de arena. Por un lado habla de la oportunidad del 12M como lanzadera en los medios de comunicación del DRY 2.0 (¿oportunismo?) en detrimento de las asambleas <<por ser demasiado lentas>>. Y por otro lado se habla de la oportunidad para movilizar a la gente y proponer alternativas de forma constructiva. En mi opinión, puede haber un afán de protagonismo y de oportunismo (e incluso puede que de manipulación), pero lo más grave como decíamos ha sido utilizar ese nombre para llevar esto a cabo. Independientemente de dicho error, se puede compartir (o no) el fondo de lo que se defiende y el fin último que se pretende.
Que una plataforma no tenga líderes ni representantes tiene una ventaja democrática indiscutible (debido a la horizontalidad), y además se consigue reunir a un mayor número de personas con unas ideas generales comunes para la demanda de una democracia plena, y con una heterogeneidad muy grande de ideas concretas. Pero a la vez, esa heteogeneidad de ideas en algunas ocasiones puede dificultar que se consensúe un gran detalle de puntos para cada propuesta. Y en mi opinión, las propuestas de mejoría de la democracia deben contener un detalle suficiente y un calendario de actuación, más allá de las ideas generales. Otro problema de la gran heterogeneidad, relacionado con lo anterior, es que la cohesión de las grandes masas de gente tan heterogéneas a menudo se fractura y da lugar a pequeños grupos de actuación, duplicando esfuerzos y a veces remando en direcciones contradictorias.
En una asamblea horizontal se puede trabajar también en consensuar ideas y actuaciones muy completas y complejas. Y la ventaja que surge de esta metodología es una salud democrática formidable y envidiable para el resto de estructuras no tan horizontales. Sin embargo, es cierto que a menudo (o al menos de momento) hay cierta lentitud en dicho proceso. ¿Por qué negarlo? Sí, lo hacemos despacito pero con buena letra. En mi opinión, la revoluciones lentas son las más duraderas, y lo que queremos es que haya una revolución irreversible. Por otro lado, y haciendo de “abogado”, también es cierto que un buen liderazgo podría “agilizar” ciertos procesos de democratización, tomando la iniciativa para concretar y detallar el camino de las propuestas. A la vez, un buen líder podría lograr una mayor cohesión social de los diferentes grupos que conforman la masa heteogénea de gente. A veces, personalmente desde la ‘izquierda’ hemos podido envidiar algo de la ‘derecha’ (solo una cosa): la cohesión del liderazgo. La pluralidad de ideas y pensamientos de eso que mucha gente etiqueta como ‘izquierda‘ hace que no exista como tal una unión ni en la realidad ni en la teoría. Ideológicamente se puede decir que hay muchas ’izquierdas’ distintas, tal vez con la misma heteogeneidad que con las ‘derechas‘, pero los segundos asumen unos líderes más fácilmente que los primeros, y por ello se cohesionan con más fuerza.
¿Significa eso que debamos renunciar parcialmente a la horizontalidad? No. En mi opinión, lo que nos puede hacer más fuertes es concienciarnos sobre la necesidad de cohesionarnos, más aún si cabe. Desde el respeto a toda la pluralidad de ideas y de plataformas, debemos converger nuestras prioridades en la demanda de una democracia plena. Creo que son muchas más las cosas que nos unen que las que nos separan. Si bien, nuestra demanda insistente de justicia e igualdad y nuestro espírito crítico permanente, choca brutalmente con el egoísmo intrínseco al ser humano (egoísmo de poder, o de notoriedad en algunos casos o de protagonismo u oportunismo en otros). En cierto modo, ser de ‘izquierdas’ a veces se convierte en una paradoja, al menos individualmente. Por ello debemos hacer un esfuerzo por desprendernos un poco de nuestros egos (para no caer en los oportunismos) y a la vez debemos canalizar nuestro espíritu crítico para vencer en nuestra lucha contra este sistema pseudo-democrático tan viciado. Ya tendremos tiempo de criticarnos entre nosotros individualmente, y a las distintas ‘izquierdas‘ entre sí. Ahora es momento de unirnos para hacer frente al capitalismo salvaje y devolver el poder al pueblo y para el pueblo. Es hora de unirnos con nuestros amigos e incluso con nuestros “enemigos menores” para mover el mundo. Sindicatos, partidos políticos alternativos, anarquistas, comunistas, etc. porque juntos podemos lograr una mejor democracia. Todos son necesarios para el cambio. Si los de abajo nos movemos a la vez, los de arriba se caen.
Robert Monjo
Disponible en Català.

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